Un equipo de investigadores del laboratorio de genética de la Universidad de Wisconsin ha conseguido hallar la fórmula cromosómica capaz de dar vida a seres bellos o, más concretamente, a “tías buenas”, tal y como lo expresa el doctor Herald Hullard, principal responsable del hallazgo. “Hemos estudiado detenidamente el cariotipo de las personas agraciadas físicamente, encontrando peculiaridades en la morfología y disposición de algunos cromosomas integrantes de células metafásicas. Aplicado esto a ratas de laboratorio, e intentando reproducir dichas características genéticas, hemos dado pie a ratas que, de algún modo, como hombre, ves que son distintas porque despiertan en ti algo distinto… ves que esas ratas están muy buenas a su manera, vaya” explica Hullard. Gracias a Pechitos McTettis, la primera rata creada genéticamente para “estar buena”, los expertos creen que será posible, en un futuro no muy lejano, diseñar “tías buenas” a la carta.
El descubrimiento ha suscitado polémica en el terreno de la moral. Especialistas como Hannah Mannens, catedrática de Bioética de la Universidad de Cambridge, aseguran que “el concepto de Belleza se ha mostrado cambiante a lo largo de los tiempos y es un artefacto cultural, no genético. Y que yo haya engordado trece kilos en dos años no tiene nada que ver con esto”. También la industria de la cirugía plástica vive con inquietud un futuro que se revela incierto para el negocio. “Supongo que se perfila un cambio en el tipo de cliente, puesto que sólo las clases adineradas podrán diseñar criaturas genéticamente buenorras, de modo que la cirugía estética y reparadora será terreno para reconstrucciones estrictamente médicas y caprichos a precios asequibles”, admite Gerardo Fierro, gilipollas y gerente de la clínica “Feel Yourself Now”.
Herald Hullard afirma que “habrá tiempo para el debate” porque la aplicación de la fórmula genética a la especie humana aún está lejos de su completo desarrollo. “Si no lográramos tías buenas en el sentido estricto, les aseguro que con las ratas que nos están saliendo uno ya se siente gratificado”, insiste el genetista. De hecho, el doctor ha decidido adoptar a Pechitos McTettis “porque su compañía es muy grata desde que me separé de mi esposa e, insisto, no estamos hablando de un roedor del montón sino de una rata que, a su manera, está como un queso”. VIA ELMUNDOTODAY.COM
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Francesc Puigcarbó

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