Según un estudio de la Universidad de Bristol, comer frente al ordenador no sólo provoca obesidad, sino que además genera más hambre durante toda la tarde.

¿Eres de los que se queda a comer frente al ordenador porque necesitas unos minutos extra? Pues que sepas que, según un estudio de la Universidad de Bristol, almorzar en la oficina no sólo genera obesidad (ya no nos movemos ni para bajar al bar a comer) sino que, además, provoca que el gusanillo del hambre nos dé la lata durante toda la tarde.

Los científicos comprobaron que aquellos pacientes del estudio que comían ante la pantalla del PC y realizaban a la vez otras tareas, terminaban picoteando más entre horas que los que no estaban ante una pantalla.

La prueba consistió en separar a dos grupos de personas entre aquellos que almorzaban en una mesa sin distracciones y otros que sí tenían distracciones a su alcance, desde correo electrónico a los típicos solitarios del ordenador o el Facebook.

El resultado fue concluyente: quienes estuvieron 'entretenidos' con el ordenador no sólo fueron incapaces de recordar en qué orden se comieron los 'snacks' y aperitivos que les ofrecieron, sino que no dudaron en picotear más comida pasadas varias horas del almuerzo. QUE.ES
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Francesc Puigcarbó

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