Los avances para cerrar las brechas en el trabajo entre los sexos se están frenando dramáticamente, según un estudio del Foro Económico Mundial, excepto en Ruanda, un país que está dejando atrás las consecuencias de un genocidio y que se ha convertido en uno de los líderes en igualdad salarial. En la imagen, personas en la universidad de Rutgers en New Brunswick, Nueva Jersey, 6 de enero de 2011. 
Los avances para cerrar las brechas en el trabajo entre los sexos se están frenando dramáticamente, según un estudio del Foro Económico Mundial, excepto en Ruanda, un país que está dejando atrás las consecuencias de un genocidio y que se ha convertido en uno de los líderes en igualdad salarial.

El organismo con sede en Ginebra postergó su previsión para el logro de la paridad económica en 53 años, tras encontrar desequilibrios salariales y de representación crónicos que han revertido el ritmo de progreso que llegó a un máximo en 2013. Ahora prevé que la igualdad económica de los sexos se alcanzará en unos 170 años, en 2186.

"El avance hacia la paridad en el pilar económico, que es clave, se ha frenado dramáticamente con una brecha que ahora es mayor que en cualquier momento desde 2008", dijo el Foro Económico Mundial en la presentación el miércoles de su Reporte Mundial de Género.

Las mujeres ganaron el año pasado algo más de la mitad que los hombres pese a trabajar más horas y tener una participación en el mercado laboral de dos tercios la tasa de los hombres, según los autores. Los países más ricos mostraron las menores brechas entre sexos, pero los países de menores ingresos tuvieron un desempeño similar a los de ingresos medios. Las diferencias eran más notorias por regiones, porque incluso los países de mayores ingresos en Oriente Medio y Africa del Norte tenían bajos puntajes.

Los países nórdicos nuevamente encabezaron la lista de igualdad entre los sexos, con Finlandia, Noruega y Suecia a la cabeza.

Ruanda, un país de bajos ingresos, subió al quinto puesto, por una mayor cantidad de mujeres que hombres en la fuerza de trabajo y la más alta participación femenina en el poder legislativo, un 64 por ciento.REUTERS/Mike Segar/
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Francesc Puigcarbó

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