Benjamin Goller y Douglas L. Altshuler, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) afirman que la famosa capacidad de los colibríes de mantenerse estables revoloteando depende mucho del ambiente que les rodea. Tan pronto como el pajarito nota el menor movimiento a su lado, pierde el equilibrio de inmediato y cambia de posición, aseguran los zoólogos en un artículo en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'. Según explican los científicos, la causa más probable es que el cerebro del colibrí esté tan concentrado en coordinar el vuelo que cualquier distracción, por menor que sea, le causa una sobrecarga y le obliga a perder el ritmo del movimiento de sus alas.
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Francesc Puigcarbó

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