¿Por qué algunas mujeres siguen fingiendo hoy sus orgasmos? Esta es una de las grandes dudas acerca del sexo. Según un estudio publicado en la revista científica inglesa 'Archives of Sexual Behaviour', muchas mujeres siguen mintiendo acerca de su placer sexual por cuatro motivos concretos, pero uno es fundamental: En general, buscan no herir a sus compañeros mediante la sobreactuación en el clímax o los gemidos 

¿Fingir orgasmos? Cuatro motivos por los que las mujeres simulan... y no siempre tan bien como Meg Ryan Foto: La razón principal para la simulación del climax sexual femenino está en la falta de comunicación y el desconocimiento del propio cuerpo femenino.

¿Sentirse obligada satisfacer al varón en el coito? ¿O no herirlo después? ¿O tener miedo a afrontar alguna disfunción que, en realidad, seguramente no existe? "Todo eso tiene que ver sobre todo con el total y rotundo desconocimiento que muchas mujeres tienen de su propio cuerpo. Aún siguen creyendo que el placer está íntimamente ligado con la penetración cuando en realidad tiene poco que ver con ello.", asegura Ana Fernández, sexóloga y miembro de la Asociación Estatal de los Profesionales de la Sexología. El caso es que la investigación trata de arrojar un poco de luz a un tema que hoy, cuando se ha escrito mucho de la liberación sexual de la mujer y de la igualdad, sigue siendo espinoso y problemático para muchas mujeres que viven un dilema de aúpa: el fingimiento del orgasmo. 
Este estudio pretende entender mejor su comportamiento en la cama y respecto a sus parejas, ya sean hombres o mujeres. Y describe el sexo como acto altruista o de un preámbulo al pánico a otro nuevo 'fracaso'. En el trabajo han participado en total 398 mujeres de entre 20 y 52 años. Puede que alguna vez se deba debatir las razones por las cuales ellos nunca fingen casi nada en lo tocante al sexo, pero lo usual -por alguna razón- es que siempre sean los orgasmos femeninos los que estén en entredicho. Y según los estudiosos hay cuatro causas por las que las mujeres recurren a esta táctica de simulación cuando realizan un acto sexual que no acabó bien. Según estos especialistas a las mujeres les preocupan los sentimientos de sus compañeros sexuales, por lo que el engaño es la plasmación de un acto altruista en ellas: el deseo de hacer sentir bien a su pareja en la cama. En segundo lugar se encontrarían los "miedos e inseguridades" relacionados con experiencias negativas. En tercera posición estaría el deseo de autoexcitarse. El cuarto y último motivo para fingir el orgasmo buscaría, directamente, terminar con el coito haciendo creer a la pareja que la mujer ya ha llegado al clímax. Y sobre esta cuestión hay alguna diferencia dependiendo del camino. El estudio preguntó a las mujeres por qué fingen el orgasmo cuando se les está practicando sexo oral. En este caso, los tres primeros motivos principales serían idénticos a los mencionados anteriormente, pero en cuarto lugar se encontraría el miedo a posibles disfunciones sexuales. Según Fernández, "lo importante es afrontar las relaciones de una manera sincera y abierta. Y si se presenten problemas acudir a la ayuda de profesionales. Muchas mujeres tienen un desconocimiento feroz de sus propios órganos sexuales y enfocan mal el problema. Solo hay que ver la televisión y analizar los mensajes, las imágenes. En este tipo de ficción el sexo es solo coito. Es verdad que todo se reduce porque lo que hay de verdad en el sexo forma parte de la intimidad. Pero hay que saber que las ficciones que vemos, en general, confunden". 
El caso es que parece mentira que aún hoy, tras muchos años de estudios del comportamiento sexual humano sigamos en este punto. "La educación sexual es muy importante y aún hoy está fuera de la formación escolar. Muchas niñas desconocen que en la vulva tienen dos orificios y le cuesta identificar el clítoris -el verdadero centro corporal del placer femenino- y su funcionalidad", dice nuestra sexóloga, quien opina que detrás de ciertos comportamientos de las mujeres está una educación negligente en su infancia: "Si a las niñas cuando se tocan se les dice que no lo hagan, que eso no se hace, se fomentan los comportamientos de los que hablamos. Lo deseable es que los progenitores aprendan a decir a las pequeñas que 'eso' no es feo, ni horrible, pero que lo hagan en la intimidad". QUE.ES
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Francesc Puigcarbó

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