Durante los grandes eventos, los mensajes se cargan de emoción y son mucho más cortos de lo normal. Investigadores del MIT parece que han descubierto esta especie de ley de potencia en las redes sociales y aunque lo han comprobado con un torneo de golf, unas elecciones y una gran nevada, creen que puede servir para detectar el miedo o las ilusiones que alimentan revoluciones sociales o políticas.

Con la dichosa limitación de los 140 caracteres, parece contraintuitivo que no apuremos al máximo a la hora de escribir un tuit. Y de hecho, no lo hacemos: la gran mayoría de los mensajes oscilan entre los 70 y los 120 caracteres. Sin embargo, durante un acontecimiento importante, la longitud del tuit se reduce hasta los 25.

Científicos del Senseable City Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) lo han comprobado analizando la actividad en Twitter durante la celebración del Masters Augusta de Golf, en Estados Unidos. La edición del 2012 acabó con un playoff de infarto en el que dos jugadores llegaron empatados al último día. Además, uno de ellos era Bubba Watson, un golfista muy peculiar, altísimo, zurdo, capaz de pegarle a la bola más fuerte que nadie pero que apenas ha destacado. Todos esos ingredientes cargaron de simbolismo su victoria.

Tras analizar 410.000 tuits relacionados con el Torneo de Maestros, celebrado entre el cinco y el ocho de abril, los investigadores comprobaron una llamativa correlación negativa: "Si comparas la ratio de mensajes con la longitud, compruebas una relación matemática entre ambas durante un acontecimiento", dice el investigador del Senseable City Lab, Michael Szell.

A medida que se acercaba el último día y más aún durante el desempate final, el número de tuits fue aumentando a la vez que su extensión se acortaba, tal como muestran en su estudio publicado en PloS ONE. De unos relativamente largos discursos, se pasó a cortos tuits con el nombre de Bubba rodeado de exclamaciones o unos pocos adjetivos calificativos.

"Esto nos ayuda a entender mejor lo que está pasando, cómo la manera en que respondemos a las cosas se acelera y se hace más impulsiva", mantiene el director del Senseable City Lab, Carlo Ratti. Este laboratorio lleva una década investigando la dinámica de las redes sociales y analizando la llamada inteligencia y consciencia colectivas. Su último proyecto es Tweet Bursts, algo así como "Explosión de tuits".

NO SOLO EN TWITTER

Para descartar que esta ley fuera un fenómeno específico de Twitter, los investigadores analizaron si se reproducía en otras redes sociales y antes otros fenómenos. Para ello, revisaron unos 20.000 mensajes de un foro popular en Estados Unidos (forums.somethingawful.com), durante la noche electoral del seis de noviembre de 2012, cuando Barack Obama salió reelegido. También estudiaron 40.000 post de Facebook relacionados con una intensa nevada que castigó el este de Estados Unidos el año pasado.

Como herramientas de control del estudio, usaron una colección de 250.000 correos de la corporación Enron y tres millones de post en el servicio de microblogging App.net. En ambos casos, el contenido de los mensajes era muy variado y no relacionado con un evento en particular. Buscaban así compararlos con la respuesta de los individuos y los colectivos sociales durante las fases de elevada excitación provocada por un suceso.

"Queríamos ver si todo era algo específico de Twitter o si se repetía en otras redes sociales", comenta Szell. "Básicamente, encontramos este efecto cada vez que se producía un evento y, cuando no pasaba nada, no lo detectamos", añade. Es decir esta ley de potencia es independiente de la red social analizada.

Aunque los investigadores no descartan que el acortamiento de los mensajes se produzca siempre ante un gran evento, independientemente de su carga emocional, ellos apuestan por que la amplitud de esta correlación negativa en Twitter y otras redes sociales puede ser, como concluyen en su estudio, "un buen indicador de la excitación colectiva que provoca un acontecimiento". Ya sea una revolución o un crash bursátil. -  EL HUFFPOST
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Francesc Puigcarbó

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